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Archive for the ‘Recetas de primavera’ Category

Albaricoque, Mistela y almendra componen una gramática de la dulzura ideal para la primavera, para degustar al sol, sin remordimientos.

Con una base crujiente y mantequillosa, una compota de albaricoques y una decadente crema de amable cremosidad, esta tarta, adaptada de una antigua receta de Claudio Sadler, es ideal para conmemorar los inicios de esta temporada. 

En esta época del año, las variedades de albaricoque que llegan al mercado, parece que no han tomado mucho sol y no suelen mostrar esa galta roja tan característica de los que aparecerán un poco más adelante.

Proceden, en su mayoría, de la huerta valenciana y por ello la elección de la Mistela para compotarlos. Para reencontrar a dos paisanos sobre el fuego.

Esta tarta de albaricoques a la Mistela tiene una elaboración fácil y es ligera, cremosa y frutal pero tiene un inconveniente: puede provocar adicción. A consumir con moderación.

Tarta de albaricoques
Ingredientes: (Para un molde de 21 cm)

Pate sucrée: (Hay muchas maneras de elaborar esta base, pero la que a mí me sirve es la siguiente:)
1 huevo
150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
95 gr de azúcar glass
50 gr de almendra cruda molida
250 gr de harina de repostería
3 gr de sal

Compota de albaricoques a la Mistela:
500 gr de albaricoques
200 ml de mistela
100 gr de azúcar

Crema de almendras:
150 gr de leche de almendras (si se utiliza almendrina, aumentar la cantidad de leche)
200 gr de leche
100 gr de nata líquida (18% mg)
30 gr de harina de maíz
100 gr de azúcar

Para finalizar:
Almedras fileteadas
Azúcar glass

Tarta de albaricoques con mistela y crema de almendras

Elaboración:

1. Empezaremos elaborando la masa. Para ello, batiremos la mantequilla hasta conseguir una crema fina. Se le une el azúcar hasta que este homogéneo. Luego la almendra molida, el huevo, la harina y la sal. No añadir el siguiente ingrediente hasta que el anterior esté bien integrado. No hay que remover demasiado.

Cuando tenemos una masa uniforme, lisa y compacta, hacemos un disco que envolveremos en papel film y dejaremos enfriar en el frigo unas dos horas.

2. Para hacer la crema de almendras, disolveremos la harina en la leche, añadiremos el azúcar,  la leche de almendras y la nata líquida. Se pone sobre un fuego dulce y se deja reducir un poco sin que llegue a hervir. Aproximadamente unos 5 minutos sin dejar de remover.
 
3. La compota de albaricoques se inicia pelando y deshuesando los albaricoques, intentando dejar trozos grandes. Se marinan una media hora en un bol con la Mistela y el azúcar. Esta mezcla se cuece a fuego vivo, intentando que no se rompa la fruta.  Cuando se aprecie que ya están hechos se retiran y se deja reducir el líquido resultante hasta obtener un almíbar.

Detalle tarta de albaricoques
 4. Se retira la masa del frigo y se aplana lo máximo con la ayuda de un rodillo entre dos papeles de film. Se cubre el fondo y las paredes de un molde y se unta con el almíbar ayudándonos de un pincel. Se introduce en el horno precalentado a 180º hasta que veamos que se dora.

5. Por último, cuando esté fría la masa, añadimos nuestros albaricoques y alisamos cubriéndolos con la capa de crema de almendras. Por último se decora el conjunto con almendra fileteada que habremos dorado en el horno y se espolvorea con azúcar glass.

6. Se disfruta con moderación.

Albaricoques y tarta de albaricoques

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caballa_cava

Amargo, dulce, crocant, con su dulzura al punto. Así es como queda esta receta nacida del aprovechamiento.

Una buena noticia, una celebración que merece brindar con este vino único y autóctono, el cava. Una edad que deja sin acabar una botella, indispensable para esta celebración de la temporada.

La idea surge de la nueva tendencia del Celler de Can Roca, donde apresar los aromas de los vinos y destilados se ha convertido en una de sus últimas aportaciones al mundo de la alta cocina.

Cuando el vino se introduce en un guiso, “hasta que pierda el alcohol”, volatiliza muchos de los detalles olorosos que lo hace característico. El alcohol lo arrastra.

Sutilezas que se pueden apresar con un utensilio que se ha hecho imprescindible en mi cocina, la vaporera. Con ella, se conservan la textura y muchas de la propiedades que cocinamos. Os animo a aprovecharla. 

El agua es sólo el principio. Además de cava, el vapor se puede conseguir con muchos elementos, cualquier tipo de vino, destilado, incluso vinagres y sidras.

Pero también con infusiones, hierbas aromáticas que nos llevarán a un territorio donde tendremos al olfato como mejor aliado. Regalos que perfuman el elemento principal de una receta, dotándole de una nueva personalidad.

En este caso, la caballa. La primavera nos trae sus mejores ejemplares, llenos de propiedades cardiosaludables, una carne elegante y un precio sugerente. Y para acompañarlo, otro de los reyes de la temporada: los espárragos, con su textura y sabor inconfundible.   

 Y un par de secretos.

Ingredientes:
1 caballa grande se convierte en un plato principal para dos personas.
1 botella de cava o los restos de una celebración
Espárragos verdes
1 calabacín
Rúcula
Endibias baby
Pipas de girasol
Aceite, flor de sal de la Camarga y perejil.

Elaboración:
Inversamente proporcional a la complejidad de sabores del resultado final. Podemos empezar preparando un aceite de perejil con un vírgen extra y perejil bien picado.

Limpiamos las verduras y el pescado, que en la pescaderia nos la habrán abierto y aliviado de la espina central. Con unas pinzas podemos eliminar las restantes, que forman un eje en el lomo. Se separan dos lomos y cada lomo en dos, con un corte diagonal.

El calabacín, se filetea con un pelador, para conseguir unas láminas finas y anchas que nos darán volumen en el plato. De los espárragos se conservan solo las puntas y la endibia se corta a la mitad, intentándo que no pierda ninguna de sus hojas.

Con la mise en place preparada, ponemos a hervir el cava que pronto alcanzará una temperatura generadora de vapor. Primero colocamos las verduras; espárragos y calabacín, que necesitan algo más de tiempo que el pescado.

Cuando empiezan a sudar y tomar un brillito saludable, se introduce nuestra caballa por la parte de la piel en contacto con la vaporera. Mientras, ponemos una plancha con un poco de aceite donde pondremos las endibias.

Empltamos. Dos trozos de caballa, unas puntas de espárragos y el calabacín lo ponemos sobre una cama de rúcula con la que contrasta en sabor, textura y temperatura. Sobre esto, unas pipas de girasol. Ponemos una endibia, crocante, blanda y con ese punto amargo y aliñamos  con el aceite y el perejil. Salamos. Disfrutamos.

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